buscar
(Quizá voz de or. celta, y esta del indoeuropeo *bhudh-skō, conquistar, ganar; cf. celta *boudi-, ganancia, victoria, irl. ant. búaid, victoria, galés budd, ganancia).
1. tr. Hacer algo para hallar a alguien o algo.
Si le preguntamos a alguien por la calle, al azar, qué busca en la vida, seguramente será incapaz de dar una respuesta coherente. Aquellos que dan una respuesta coherente y llena de confianza seguramente no hayan encontrado lo que buscan. O quizá yo sea demasiado envidioso para aceptar que hay gente que realmente ha encontrado lo que buscaba.
Pero no sabemos lo que queremos, aunque creamos erróneamente que sí. Es como cuando José Luis Moreno pregunta al teléfono a la involuntaria concursante qué va a hacer con el dinerito o con el ordenador Pentium, la respuesta para lo primero suele ser "para tapar agujeros", que a juzgar por esta expresión España es más un queso de gruyer que una península, con el permiso de Portugal. Tapar agujeros es lo suficientemente ambiguo para por un lado quedarnos tranquilos por haber dado una respuesta, y por otro no tener que decir lo que queremos. Y es que la frase siempre es: "pues no sé, tapar agujeros". Y a lo segundo contestará "pal niño" que con toda seguridad lo utilizará para jugar a juegos violentos y cuando sea mayor para ver porno a escondidas con sus amigos.
Y es que no sabemos lo que queremos. Eso está bien. A mí me lo preguntan constantemente, y ya sé que contestar: cuando lo encuentre te lo diré. Anticipar lo que buscamos limita nuestra posibilidad de encontrar lo que de verdad buscamos. Si vamos a una tienda en busca de algo concreto, seguramente pasemos por alto algo que nos va mucho mejor y es infinitamente más barato. También puede pasar que sea infinitamente más caro y entonces se active nuestra conciencia de consumidores desenfrenados, acompañada de su hermano gemelo, el remordimiento de conciencia. Conclusión: buscar es contraproducente. Mucho mejor quedarse en casita cortándose las uñas con unas tijeras de manicura, para que queden redonditas y romas y no rasquen la pierna de nuestro acompañante de turno, que es algo que me da una grima que no puedo. Buscar puede ser hasta peligroso porque reduce nuestra capacidad de atención a lo que nos rodea. Bucar un número en una calle mientras se conduce puede tener consecuencias trágicas, entre ellas cargarnos el intermitente del coche de policía, mal aparcado, y buscarnos la ruina. Porque de cosas terribles, y que también pueden pasar, no quiero hablar.
Buscar también puede ser perjudicial si tenemos la tensión alta, buscar sigfnifica no haber encontrado, si hubieramos encontrado no buscaríamos, y estoy seguro de que la ansiedad de buscar dispara los casos de ataque de miocardio.
Buscar también tiene la desventaja de encontrar lo que no estábamos buscando, y si uno es una persona educada, se encuentra con el problema de tener que rechazar elegantemente algo que nos la trae al payro. ¿Cómo se escribirá "payro", y qué será ese "la"?.
En definitiva, buscar está mal, lo único a lo que tenemos que aspirar es a encontrar, aunque sea buscando...
lunes, 7 de julio de 2008
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